Gure Artea

Desde: Jueves, 01 Noviembre 2007

Hasta: Domingo, 13 Enero 2008

Lugar: Sala Norte

El jurado de la XIX edición de los premios Gure Artea seleccionó a 16 artistas y, como es habitual, premió a tres de ellos: Abigail Lazkoz, Juan Pérez Agirregoikoa y Txuspo Poyo.

El jurado de la XIX edición de los premios Gure Artea seleccionó a 16 artistas y, como es habitual, premió a tres de ellos: Abigail Lazkoz, Juan Pérez Agirregoikoa y Txuspo Poyo.

Uno de los objetivos de los premios Gure Artea es dar a conocer el trabajo de los artistas vascos y, para ello, a los artistas premiados se les da la oportunidad de mostrar sus obras en una exposición especial.

Aparentemente, hemos de contemplar esta exposición como si se tratara de tres exposiciones individuales de los premiados, a pesar de que percibamos similitudes entre sus trabajos., ya que los tres han nacido en un mismo lugar, han realizado estudios similares en la Facultad de Bellas Artes de Leioa y han seguido caminos parecidos; los tres viven o han vivido fuera; los tres mantienen lazos con el País Vasco y los tres dan muestras de ese viaje de ida y vuelta que supone ser de un lugar y vivir en otro.

Por ser los tres parecidos pero distintos, la exposición está llena de dificultades, como si uno de los cometidos del arte es sacar los problemas a la luz. Es decir, no se trata de una exposición organizada en torno a un tema o a una idea pero, al mismo tiempo, tampoco hay que verla como si se tratara de tres exposiciones individuales.

Por lo tanto tendremos que buscar los lazos de unión entre los trabajos de los tres artistas aunque, quizás, el haber sido ganadores del premio Gure Artea sea el único. Con todo, el vínculo entre estos tres proyectos podría ser su reacción al recibir el premio: qué es Gure Artea y para qué sirve, el modo de presentarse ante la sociedad que los ha premiado, qué tienen que ofrecer al público.

Abigail Lazkoz ha presentado la serie de dibujos titulada Antianimismo, que nunca se ha visto antes en ningún lugar. En los cuatro grandes dibujos que componen la serie, Abigail Lazkoz habla en contra del alma humana, tal y como el propio título lo expresa. El tema del hombre contra el hombre es habitual en los dibujos de Lazkoz y, en esta ocasión, percibimos con gran crudeza las contradicciones y conflictos que el ser humano alberga en su interior. Es decir, queremos dar por zanjados los problemas que conlleva el que seamos parte de la naturaleza, y cada vez nos adentramos más por ese camino. Sin embargo, no podemos olvidar a la naturaleza, o cada vez es más evidente que, además de cultura, también somos naturaleza.

El proyecto de Juan Pérez está basado en su trabajo habitual, es decir, toma elementos de la vida cotidiana y de la cultura popular y los coloca en la sala de exposiciones. Con el cambio de contexto pone en evidencia la tensión entre los dos extremos, por un lado el problema del significado de las imágenes que se exhiben en la sala de exposición y, por otro, lo trivial de las imágenes que contemplanos cada día.

En sus trabajos anteriores jugaba con las ideologías y las cuestiones políticas y, en esta ocasión, hace algo parecido con el proyecto titulado Ukabil goratuko kontzertua (Concierto del puño alzado), en el que ha transcrito palabras de conocidas canciones populares y textos que algunos filósofos franceses han escrito para él por encargo. Ha pedido a un conocido «ochote» que cante estas canciones transofrmadas, y las ha recogido en un CD para que la gente se las pueda llevar a casa.

El vídeo de Txuspo Poyo titulado Delay glass es una especie de viaje realizado por el interior del conocido Le Grand Verre de Duchamp. La visita de Txuspo a este trabajo, que se puede considerar como un icono del arte del siglo XX, es una reflexión sobre el deseo que guiaba al mundo de Duchamp y, en general, al mundo del surrealismo. Ha puesto en marcha el sentimiento, tomado como máquina, en el modo en el que tantas veces describió el autor original. Pero, además, los medios audiovisuales que existen hoy en día para recrear las tres dimensiones y para imitar numerosos efectos de la realidad ofrecen la posibilidad de reconstruir el mundo de Duchamp, sobre todo en lo que se refiere a las transparencias y los reflejos. Txuspo transforma algo que se puede considerar como un objeto complejo en un mundo virtual en el que se puede vivir, para envidia de los surrealistas, diría yo.

Una producción de:

bancaja

Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto