Rafael Zabaleta

Desde: Miércoles, 13 Noviembre 2002

Hasta: Martes, 31 Diciembre 2002

Lugar: Sala Sur

La exposición Depósito Rafael Zabaleta reúne las obras depositadas por la familia Castaño Lasaosa-Zabaleta en el Museo ARTIUM de Álava. Este depósito cuenta con 36 obras de las cuales 10 pertenecen a artistas del entorno del pintor.

La exposición Depósito Rafael Zabaleta reúne las obras depositadas por la familia Castaño Lasaosa-Zabaleta en el Museo ARTIUM de Álava. Este depósito cuenta con 36 obras de las cuales 10 pertenecen a artistas del entorno del pintor: Joan Barberá, Pedro Bueno, amigo de Zabaleta desde las tertulias madrileñas en su época de estudiante y de quién podemos apreciar un retrato del propio Zabaleta en este depósito; las cerámicas de Antoni Cumella; Bejamín Palencia; Miquel Villáabassols y Pablo Picasso a quién conoció en 1949 en uno de sus viajes a París y entabló amistad con él. Picasso le regaló el libro de dibujos y litografías que vemos en esta exposición.
Este hombre menudo, calvo, de ojos azules con mirada tímida y observadora, mezcla en su obra lo rural con lo universal y dota a sus campesinos de cierto misticismo a través de colores expresivos, una composición centralizada y una expresión hierática próxima al Pantocrator bizantino.
Nace, vive y muere en Quesada, Jaén. Hijo de una familia acomodada realiza sus estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde toma contacto con la vanguardia del momento y realiza desnudos y paisajes académicos. Al terminar sus estudios, viaja a París durante cuatro semanas en las que confirma su fascinación por esta ciudad. Durante la Guerra Civil se establece en Jaén y colabora con los Servicios de Recuperación Artística del Gobierno de la República de Baza y Guadix, donde pinta dibujos de la guerra que desaparecieron cuando fue encarcelado en Madrid.
En los años cuarenta comienza un nuevo periodo en su pintura. Vive en Quesada pero viaja a Madrid continuamente. En Madrid realiza su primera exposición individual en la galería Biosca y Eugenio d´Ors comienza a valorar su obra presentándola en Cataluña y difundiéndola en el Salón de los Once. Su pintura durante estos años se hace cada vez más plana, los rasgos se simplifican y los colores se van avivando.
En 1949, después de su viaje a París, comienza la última etapa en su obra. Allí conoce a Picasso que causará una evidente influencia en su manera de trabajar, en la que se irán agudizando las características de la etapa anterior: colores contrastados, línea marcada, hieratismo..., dota a sus campesinos de formas rotundas perfiladas por una línea negra que delimita los colores vivos.
Destacan en su obra los dibujos como la serie surrealista “Los sueños de Quesada”. En ellos una línea precisa dota de ritmo a la composición y le da una fuerza obtenida de una unión simple pero eficaz: el blanco y el negro.
Rafael Zabaleta perfila con sus pinceles lo cotidiano, lo rural dotándolo de una visión fragmentada y simbólica. Llena de originalidad los paisajes de la sierra, los trabajos agrícolas, su pueblo y da a sus habitantes un carácter de icono. El tiempo se detiene en las líneas negras que perfilan las formas, en la perfección geométrica, en la mirada penetrante del campesino.

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